miércoles, 2 de diciembre de 2015

Dímelo para que lo entienda...


Buenas de nuevo!!!
Aquí estamos otra vez para plantearos una nueva propuesta, relacionada con el ámbito de la comunicación y el lenguaje... 
Generalmente, al abordar este área, nos centramos principalmente en la vertiente expresiva, pues claro está, queremos dotar a nuestros niños de estrategias para poder "decirnos" lo que quieren, desean o necesitan. De la intervención en este área ya hemos hablado en nuestras entradas de... (por donde empezar, a pedir, etc.)
Hoy queremos centrar nuestra aportación en proponeros como abordar el ámbito de la comprensión del lenguaje. No siendo un área prioritaria en los primeros momentos, será importante abordarla en algún momento, con el fin de conseguir que los niños vayan siendo capaces de realizar cada vez un análisis más detallado del lenguaje con el que nos comunicamos con ellos...
En este sentido, el primer objetivo que nos marcamos es que el niño sea capaz de seguir instrucciones sencillas dentro de rutinas cotidianas...   les preguntamos a los padres y observamos en el transcurso de nuestras sesiones si son capaces de seguir órdenes básicas como “siéntate” o “sentado”, coge, mete, tira, pon, saca, etc. En este tipo de consignas que llamamos “contextualizadas” el niño ejecuta lo que le decimos pero muy apoyado por el contexto (el mismo planteamiento de la tarea, le ayuda a anticipar lo que tiene que hacer y a responder a nuestra instrucción). En el caso de que no fuera capaz, le proporcionaremos toda la ayuda física necesaria para que lo haga... y este sería nuestro primer objetivo (el seguimiento de instrucciones básicas sin apoyo) 
Así no... por favor... 
Así ... SI!!!!

Os recordamos la importancia de utilizar un lenguaje sencillo a la hora de comunicarnos con nuestros niños, muy especialmente en los primeros momentos de la intervención, en las que podemos llegar a aturdirles y confundirles sino utilizamos consignas claras, sencillas, con uno o dos elementos... 

Antes de avanzar hacia el siguiente paso, es necesario tener un repertorio mínimo de vocabulario expresivo, y esto significa que…
-          el niño maneja un repertorio de palabras (o de signos) más o menos amplio
-   es capaz de realizar producciones diferenciadas: emitir vocalizaciones o signos distintos con sentido comunicativo (para algo) y referencial (que signifiquen algo)
-      y las produce de manera espontánea (sin que las provoquemos desde fuera -ya sea a través del lenguaje o con otras pistas no verbales)

… podremos plantear entonces, el segundo gran paso a nivel comprensivo, que es que el niño identifique “etiquetas”...
Para favorecer la motivación y comprensión de este tipo de tareas, podemos comenzar identificando cosas de su interés y cuando lo haga, entonces, se las proporcionamos. Esto puede ser algo de comer o un juguete, por lo que se sienta más atraído. Es importante, que esto esté dominado a nivel expresivo (un poco al revés de lo que haríamos con un niño de desarrollo típico y también distinto de cómo se darán otros pasos posteriormente) pero en este tipo de tareas que son especialmente complejas de entender para los niños con TEA, es importante comenzar en este punto.
Por ejemplo, vamos a suponer que un niño es capaz de pedir de forma diferenciada y espontánea, a través de palabras, fotos o signos:  peonza, pompas, musical, globo, coche. Le presentaríamos dos fotos de estos objetos de alto interés, le extendemos la mano (a modo de dame sin decirlo de forma oral) y le nombramos uno de ellos. Cuando el niño nos entregue la foto rápidamente le damos lo que ha identificado... Es fundamental que todos los objetos sean deseables para él y que nos anticipemos a una entrega para pedir, por ello la situación puede plantearse en unas condiciones visuales diferentes (no utilizar los paneles de elección, por ejemplo)

MUELLE!!
Una vez logrado este paso básico en el que el niño ha captado que le estamos pidiendo identificar algo, podemos comenzar a trabajar sobre diferentes campos semánticos (es decir, útiles de comedor, de aseo, animales, medios de transporte, frutas, partes de la cara y el cuerpo, etc.) que estén presentes en la vida del niño. Abordar un vocabulario que no vaya a utilizar en su entorno inmediato, quizás no tenga demasiada utilidad...


En un primer momento, es aconsejable constituir un grupo de léxico que esté configurado por elementos de diferentes campos semánticos (es más fácil discriminar entre una cuchara y un coche, que entre una cuchara y un vaso) y será fundamental que la tarea se plantee de manera que sea lúdica, divertida  e  implique la participación activa del  niño (que tenga que hacer algo con aquello que está identificando). 
COGE PANTALÓN
PON













Pueden ser cosas sencillas (como meter en una caja o encajar una pieza en un puzzle) o algo más complejas... en función del campo semántico a abordar se prestará más a unas actividades u otras... por ejemplo, los medios de transportes, los podemos tirar por una rampa o meter en un garaje, las prendas de vestir, las podemos usar para ponérselas a una muñeca (bidimensional), los objetos de aseo, los podemos usar con una muñeca, los animales los podemos llevar o traer en un remolque o meter una granja, podemos utilizar materiales imantados para hacer una cara o la figura humana,... etc. 









En la medida que lo que haya que hacer sea más interesante para el niño, será más sencillo lograr su motivación e implicación. En este punto también será fundamental el uso de signos que ayuden a la discriminación o gestos naturales (por ejemplo, cuando pedimos peine, es natural apoyarle llevándose la mano a la cabeza y moviéndola) para facilitar su respuesta en un primer momento.
VERDE!!
MUY BIEN!!!


Es importante, no obstante, antes de avanzar, haber conseguido lograr la comprensión de los diferentes elementos sin apoyo... 

Y aquí unas ideas para estos primeros pasos... seguiremos!!!!

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