lunes, 23 de marzo de 2015

Cosas de padres...

En la entrada de esta semana queremos recordar varias cuestiones que pensamos que os pueden ser de utilidad... para las familias…
Aquí van algunas ideas:
- Las rutinas del día a día son momentos privilegiados para desarrollar esquemas de interacción y comunicación con vuestros hijos... da igual que estemos bañándonos o quitando un pañal... lo importante es fijarse hacia donde se va la atención de nuestro hij@ y hacerle propuestas a partir de ahí, generando un juego repetitivo que de pronto interrumpo y espero a ver si demanda o favoreciendo que pueda pedir aquello que quiere,  moldeando una conducta comunicativa (señalar, vocalizar, signar... lo que sea!!).




- Insistiremos una y otra vez en lo importante que es apoyarnos en las cosas que le gustan o las actividades que disfrutan (a veces con una gran carga sensorial) para favorecer la aparición de esquemas de comunicación e interacción. Interrumpamos su acceso a aquello que quieren y propongámosle una forma de “pedirlo” (un gesto, señalar, vocalizar...), ayudémosle a ello (podemos moldear –si le cogemos la mano y le ayudamos- o animar –si lo iniciamos nosotros y esperamos a ver si recuerda lo que tiene que hacer).




- Lo fundamental será siempre promover la comunicación (más allá del lenguaje)... un niño comenzará a comunicarse (como sea, al principio esto nos dará igual) en el momento que tome conciencia de que sus acciones tienen una repercusión sobre el mundo que le rodea.
Una vez que hayamos logrado que nuestro hijo se comunique para pedir, sigamos avanzando en COMUNICACIÓN (no en lenguaje exactamente). Se tratará de mostrarle que además de pedir puede compartir lo que le interesa, llamar nuestra atención... y lo “clave” será que sea capaz de TENER EN CUENTA A LAS PERSONAS. Con esto queremos transmitiros que un niño puede, por ejemplo, tener mucho vocabulario o sólo tres palabras, hacer  frases o comunicarse utilizando sólo un elemento, sin embargo, lo fundamental, será que LAS DIRIJA INTENCIONALMENTE  A LAS PERSONAS CON  DIFERENTES FINALIDADES y le sean útiles, para manejarse en el mundo (pedir ayuda, llamarte, etc.)



-Otro aspecto importante en la interacción con nuestros hijos es saber “esperar” (no ellos... no... NOSOTROS!!!!)... a veces estamos tan centrados en que hagan, en que respondan a lo que les pedimos... que podemos:
o   No dejarles el suficiente ESPACIO para procesar la información y organizarse para darnos una respuesta. En este sentido, os insistimos en el uso de ELEMENTOS NO VERBALES (signos, tarjetas, gestos, indicaciones...) para elicitar sus respuestas. De esta manera, si lo que esperamos es una respuesta verbal, el hecho de no provocarla verbalmente (por ejemplo, por completamiento... peeeee.... (y nos dice “pelota” en lugar de pera, que es la palabra que pretendemos que surja) hace que el niño tenga que esforzarse en buscar la etiqueta en su cabeza tirando del significado y no del sonido (ruta mucho más sencilla en ocasiones para él, pero con una gran limitación para usarla de forma espontánea posteriormente)



o   También nos puede ocurrir que les BOMBARDEEMOS  a preguntas, sugerencias, indicaciones, palabras de ánimo, refuerzo, recordatorios...pufffffffff... pero sin dejarle espacio para que ellos RESPONDAN... con frecuencia... una indicación clara y el SILENCIO pueden ser nuestros mejores ALIADOS.




-              Como decía Rivière (un gran profesional del mundo del autismo) “AYUDA A TU HIJ@ SIN CONVERTIRLO EN UNA OBSESION... Es difícil, porque con frecuencia los padres tenemos tiempos con ellos muy limitados, pero PODEMOS JUGAR CON ELLOS POR EL SIMPLE HECHO DE HACERLO Y LO QUE ES MÁS IMPORTANTE, POR EL MERO HECHO DE DISFRUTAR... sin tener SIEMPRE que convertirlo en una sesión de estimulación... y SOBRE TODO, sin transformarlo en un examen permanente... “a ver, de qué color es?? Cómo se llama??... dónde está papá???... venga que tú sabes decirlo... esto es una pa-ta-...”... ya me entendéis... ;-)

-              Otra cosa fundamental es que cuando algo le “cueste” a nuestros hij@s, seamos capaces de abordarlo muy poco a poco y de manera constante... Esto pasa muchas veces, por ejemplo, con la comida... o con el salir de casa a determinados lugares... Ciertamente para cualquier niño con dificultades de comprensión puede ser todo un reto mantener una conducta adecuada en determinadas circunstancias que puede no entender (esperar en la sala del médico). Será fundamental ser capaz de “reducir” nuestro objetivo final a pequeños pasos... muy pequeños... y no avanzar hasta lograr conseguir que dé cada uno de ellos... no tener prisa y ser constantes... las mejores herramientas...
También en este sentido es importante decidir qué batallas queremos librar... esto es algo muy personal... depende de las preferencias familiares y de las necesidades en función de la dinámica de cada uno... Para una familia puede ser fundamental que su hijo aprenda a tener una conducta más o menos apropiada en la iglesia, porque esto es importante para ellos, y otros pueden preferir insistir en que el niño aprenda a estar en la terraza de una cafetería, permaneciendo sentado mientras toman algo... a otros, poderlo llevar a pasear sin que salga corriendo... Sea lo que sea lo que elijas... márcate un plan, consúltalo con tus profesionales de referencia y vete haciéndoles partícipe de tus avances y dificultades para que puedan aportarte soluciones concretas!!! (también estamos aquí!!!!!)




Además de todo esto... es importante no olvidar como padres y familia, parafraseando de nuevo a Rivière...
                Que nuestra vida no tiene que cambiar radicalmente por tener un hij@ con dificultades en el desarrollo... 
                Que a nuestros hijos no les sirve de nada que nos encerremos, nos pongamos tristes o nos deprimamos...
                Que nadie tiene la culpa de lo que le pasa al niñ@... Y mucho menos el otro padre o madre...
                Por tanto, para cuidar nuestra “salud mental” o “nuestro estado emocional” será fundamental que tengamos espacio y tiempo para hacer nuestras propias actividades, aquellas con las que disfrutamos, que nos hacen sentir bien y que son elecciones totalmente personales (a veces, será el deporte, otras un libro, otras quedar a charlar con los amigos, otras el fútbol, otras el cine, otras la videoconsola... ) 





Reservemos espacios personales y espacios de pareja... También dediquemos un tiempo especial a los hermanos, si es posible... y para acabar... recordar que las personas que nos rodean (amigos, vecinos,... ) a veces están deseando echarnos una mano... aprovechémoslos como apoyos, así como de los servicios de respiro o lugares de ocio...

Si nosotros, como padres, estamos bien... seguro que podremos ser un mejor apoyo para el desarrollo de nuestros hijos... Como hace unos años decíamos en el Proyecto Piña... “Si tú estás bien, él/ella será más feliz”... 


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