viernes, 20 de octubre de 2017

"Más claro... el agua"

Hola una vez más… esta vez vamos a dedicar nuestra entrada mensual al uso de frases hechas con personas con TEA.

Una frase hecha no es más que una expresión que utilizamos en nuestro lenguaje coloquial con un sentido figurado (doble sentido), y que usamos frecuentemente en nuestras conversaciones.

Los chicos con TEA, tiene dificultades en la comprensión y en el uso de este tipo de frases, afectando a la calidad de sus relaciones sociales con iguales, pudiendo desembocar en situaciones de confusión y generar, problemas de conducta.

Nuestros chicos pueden tener fluidez en su lenguaje, manejar un vocabulario amplio, hacer un uso gramatical adecuado, pero sin embargo muestran dificultades en el uso social del lenguaje, lo que se conoce como pragmática, tanto a nivel comprensivo (comprender no sólo las palabras sino también las intenciones que tiene la otra persona ), como a nivel expresivo (ajustar el lenguaje al contexto y al interlocutor).

El lenguaje y la Teoría de la Mente están estrechamente relacionados, entre ellos se da una relación bidireccional, las dificultades del lenguaje pueden afectar a las habilidades “mentalistas”, pero el lenguaje también nos permite que accedamos de forma explícita a ciertos significados.

A menudo y de forma natural en nuestras interacciones hacemos uso de lenguaje no literal, frases hechas, refranes o palabras que llevan asociadas varios significados y dobles sentidos. Por ejemplo:
- le decimos a un niño frente a una historia temporal "cuéntamela"... y el niño señalando las tarjetas nos dice "1... 2... 3... "
- le preguntamos a un niño, con la intención de favorecer la imaginación, "¿cómo llamamos al perro de esta historia?" (buscando que el niño le ponga un nombre para el perro) y nos contesta "perro, ven!!"
- ante un fin de semana "largo", le comentamos a una niña "anda, te vas de puente!!" y ella nos responde... ¿qué puente? yo sólo conozco el "puente real" (es un puente de Badajoz).
- le decimos a una niña, hay que ver que hoy no dices ni pío, y la niña nos mira y dice "pío".


Vamos a empezar abordando cómo hacemos que nuestros chicos comprendan frases hechas y coloquiales... 

Como paso previo a abordar las frases hechas podemos trabajar las palabras polisémicas y sus diferentes significados.
 


Jugamos al Memo: Inténtalo de nuevo
Acertaste
Posteriormente comenzamos planteando la frase hecha, y les ayudamos a inferir e interpretar poco a poco el significado no literal y el contexto donde se emplea la frase.

El formato puede variar, es decir, podemos utilizar tarjetas donde se plasma visualmente, tanto el significado literal como el figurado.

También podemos escribir la frase hecha en el cuaderno y preguntarle a nuestro chico qué es lo que le sugiere y hacer el dibujo, para después cuando hayamos descubierto e interpretado lo que realmente queremos decir con esa frase el chico tache el dibujo y escriba el significado correcto.

 



 





Otro ejemplo de actividad puede ser sustituir frases en un texto, o elegir la frase más acertada.

Después podemos propiciar situaciones en las que nuestros chicos puedan hacer uso de las frases hechas que hemos trabajado previamente, y así consigan integrarlas de forma correcta en sus conversaciones. 
Esto lo podemos hacer aprovechando situaciones que surgen de manera natural o forzando un poco, nosotros mismos, dichas situaciones. 
Por ejemplo:
- Un niño viene muy sudado y nosotros le decimos: "Pareces un  pollo" y así comprobamos si comprende el significado de la frase hecha.
- Nos encontramos a una chica que viene muy guapa, en días anteriores hemos trabajado "ir como un pincel" y le preguntamos al chico de qué otra manera podemos decirle lo guapa que está.

Hasta aquí nuestra entrada sobre el uso de frases hechas, nos encantaría recibir aportaciones y sugerencias sobre este tema y sobre todo si tenéis alguna duda, no dudéis en poneros en contacto con nosotros.


Hasta la próxima!!!

jueves, 28 de septiembre de 2017

Buen provecho!!!!

Hola a todos… después de unos meses de “silencio” retomamos nuestras aportaciones al mundo de las personas con TEA, con una entrada sobre alimentación.
Esta semana vamos a centrarnos en algo que, a terapeutas y padres (especialmente) puede inquietarnos, que son las dificultades con la “comida”. Éstas, pueden ser de diferente tipo: a veces nos encontramos con que nuestro hijo  comía determinados alimentos que deja de comer, o que rechaza ciertas texturas que antes toleraba… también hay casos de niños que jamás aceptaron sólidos que no fueran “algo” crujiente (como piquitos o patatas fritas), o tuvieran un sabor fuerte (aceitunas) o sólo aceptan comida semisólida (purés)
Para comenzar a intervenir, tanto desde las sesiones individualizadas o desde los contextos escolares, en este ámbito, será importante obtener información de la familia, tanto para conocer el “estado de la cuestión” (qué alimentos come y cómo los come) como para poder conocer las necesidades y prioridades del entorno familiar y poder entre todos abordarlas.
No es recomendable plantearnos introducir un gran conjunto de alimentos, es necesario que prioricemos. Para ello, los criterios pueden ser diferentes, desde necesidades individuales (ampliar su repertorio restringido de alimentos) hasta motivados por el contexto (por ejemplo, es habitual que en los coles haya un menú de meriendas).
Una vez consensuado con la familia el alimento que vamos a trabajar daremos los siguientes pasos:
1.       Permitir al niño tomar contacto con este alimento, es decir, que lo manipule, huela, aplaste…. dándole margen… de hecho, que lo tolere delante sin desajustarse, será el primer paso a conseguir para avanzar. Podemos “jugar” con los alimentos, en el sentido de cambiarlos de recipiente (tocándolos)… acercárnoslos a la cara a modo de juego… Se trata de que este momento, sea algo relajado y no estresante.
2.       Una vez que la presentación del alimento (ponérselo por delante) no genera rechazo, empezaremos a probar. El objetivo inicial será tolerar en la boca un trozo muy pequeño (la mitad de la uña de nuestro dedo meñique). Ese tiempo de tolerancia, será más grande de forma progresiva, e inicialmente nos conformaremos con unos segundos que podremos ir ampliando. Si esto lo hace por sí mismo (ponerlo en la boca), es lo ideal. A veces, no son capaces y necesitan que seamos nosotros quien lo pongamos en su boca.
3.       Para favorecer la masticación y deglución del nuevo alimento (en los casos de masticación selectiva, es decir, en aquellos que el niño ya mastica sin dificultad, pero sólo algunos alimentos), podemos ofrecerle algo que le guste, sólido, semisólido o líquido, de manera que se anime a tragar (agua, patatas, conos, zumos o el plato de puré que habitualmente come…)
4.       Una vez logrado esto con un pequeño trozo, iremos manejando otras variables para “aumentar” nuestro objetivo (podemos ampliar el tamaño del trozo o el número de trozos)
Para aumentar la comprensión del objetivo que pretendemos podemos apoyar  visualmente la tarea, bien con la mera disposición de los platos, o incorporando una  regleta.

Primero lo que no te gusta y después lo que te gusta

La regleta es una base que podemos fabricar nosotros con cartulina y plastificar para que sea de fácil limpieza. Por ejemplo, podríamos comenzar poniendo un trocito de aquel alimento que estamos trabajando, o una foto pequeña que pegaremos con velcro y el  refuerzo, por ejemplo: manzana -patata-patata-manzana-patata-patata,  iremos  disminuyendo el número de reforzadores y aumentando el número de trozos del alimento a trabajar,  de tal manera que al final sólo pongamos manzana y en la última casilla, el reforzador. Cuando pasemos de la regleta al plato, para algunos niños podría entrañar algún problema y  puede ayudar que  coloquemos los alimentos en línea (como lo poníamos en la regleta), para después pasar a poner los trozos desordenados en el plato.

Plátano, cono, plátano, cono... 
Como con todos los aprendizajes, y en el caso que no estemos abordándolo en el contexto natural (que es la situación mejor, sin duda) en ocasiones es necesario generalizar esta nueva introducción a otras personas (en un primer momento) y en otros contextos (más adelante). Por ejemplo, una vez que el niño coma el alimento sin problema  con nosotros, pasaremos a que madre/padre/ abuelo… suba a la sesión a observar cómo come el niño el alimento con la terapeuta. Una vez que el familiar que va a llevar a cabo la generalización haya visto el procedimiento será el momento que él sea el que se ponga en el lugar del terapeuta  y  realice la presentación del alimento. Normalmente este proceso llevará un tiempo que puede variar dependiendo de cada niño, una vez conseguido pasaremos a comerlo fuera de este espacio y trasladarlo (a veces de forma progresiva, en otras no es tan necesario pasos intermedios) al contexto en el que se va a tener que desarrollar esta conducta.
Si a los niños, sobre todo al principio, les genera ansiedad puede, como siempre,  utilizar la agenda de pictogramas para que sepa en qué momento se abordará esta actividad. Y finalmente, otro elemento clave para favorecer que el niño se anime a probar cosas nuevas es  el apetito, lo ideal será ofrecerle el alimento en momentos en los que sabemos que tendrá hambre.
Lo preferible, si estamos trabajando en el contexto natural, sería abordar esto “todos los días”, pero sólo lo haremos en una de las comidas principales. En las restantes, el niño comerá lo que habitualmente acepta.
Para concluir, sabemos que este ámbito es especialmente complejo en algunos niños con TEA y de muy difícil abordaje, así que estamos a vuestra disposición para cualquier consulta que queráis hacernos al respecto, y si la reflejáis en el blog, puede ser de ayuda también para otras familias o profesionales.

Hasta la próxima!!!!!

lunes, 24 de abril de 2017

TOCA ESCOLARIZAR A NUESTROS PEQUES










Se va acercando el proceso de escolarización de nuestros chicos. La entrada al cole es  un momento de  preguntas, dudas, cambios,… para las familias de todos los niños en general y por supuesto para todas aquellas familias que tienen un niño con alguna necesidad especial. 
Los niños con TEA , en los centros de Educación Infantil de nuestra comunidad (Extremadura),  serán valorados por el  Equipo de Atención Temprana que les corresponda y que asisten al centro de forma regular, para realizar un seguimiento de cualquier niño con sospecha de un retraso en el desarrollo.
 Dicho Equipo emitirá un informe (si considera que no necesita unas medidas especiales) o un dictamen de escolarización, proponiendo la modalidad más adecuada para el niño, el centro que más se ajuste a dichas necesidades y que cuente con los recursos para atenderle. 
En el caso de los niños que no asisten a ningún centro infantil o asisten a uno “privado”, será la propia familia o el centro, con el consentimiento familiar, los encargados de ponerse en contacto con el Equipo de Atención Temprana para valorar al niño y asegurarse de que se escolarizará en el centro más adecuado.  

¿Cuáles son las posibles modalidades de escolarización para nuestros niños? 

El Equipo de AT puede determinar las siguientes modalidades de escolarización: 

  • Escolarización en Centro Ordinario
  • Escolarización en Centro Ordinario con Apoyos 
  • Escolarización en Aula Especializada para alumnos con TEA en centros ordinarios (escolarización combinada) 
  • Escolarización combinada (Centro Ordinario y Centro de Educación Especial)
  • Escolarización en Centro de Educación Especial. 

Aquellos niños que, por sus características personales, sean capaces de seguir el ritmo de aprendizaje y las rutinas del aula  con apoyo,  tanto dentro como fuera del aula, de los profesionales de Pedagogía Terapéutica (PT), de Audición y Lenguaje (AL) y Auxiliar Técnico educativo (ATE) serán escolarizados en centros ordinarios. 
Cuando el Equipo de AT considera que el niño puede tener la necesidad de un aprendizaje más individualizado en algunas áreas,  se pondrá en contacto con el Equipo Específico de TEA , que valorará la posible escolarización en Aula Especializada para alumnos con TEA en centros ordinarios. 
Estas aulas, en Extremadura, se rigen por la Orden de 12 de Febrero de 2015 por la que se regula la organización y el funcionamiento de las aulas especializadas para el alumnado con TEA en centros educativos sostenidos con fondos públicos. 
Están ubicadas en centros ordinarios y no pueden ser consideradas como escolarización total en ellas,  si no que los niños están adscritos a su aula de referencia de educación infantil y al aula especializada (escolarización combinada). El tiempo de permanencia,  en cada aula dependerá de las necesidades concretas del niño. Se irá aumentando la inclusión en el aula ordinaria durante más horas, según e el niño vaya adquiriendo aprendizajes funcionales y adaptativos. 
El ratio de las aulas específicas será de un mínimo de tres niños,  hasta un máximo de seis. Serán atendidos por un maestro especialista en audición y lenguaje (AL) a tiempo completo, un maestro de Pedagogía terapéutica (PT),  cuyo horario dependerá de las necesidades del aula,  y un Auxiliar Técnico Educativo (ATE). 
El horario de éstas será exactamente el mismo que el del aula ordinaria y los niños participarán en todas las actividades especiales  previstas,   al igual que el resto de sus compañeros. 

En Extremadura contamos con las siguientes Aulas específicas: 
(información obtenida de la web Educarex de la Junta de Extremadura) 


CENTROS 
 LOCALIDAD 
C.E.I.P. SAN JOSÉ DE CALASANZ 
Badajoz 
C.E.I.P. JUAN XXIII 
Zafra 
I.E.S. SAN ROQUE 
Badajoz 
C.E.I.P. ENRIQUE IGLESIAS GARCÍA 
Badajoz 
CEIP LUÍS VIVES 
Badajoz 
CEIP FRANCISCO ORTÍZ LÓPEZ 
Olivenza 
CEIP ANTONIO MACHADO 
Almendrejo 
CEIP FRANCISCO VALDÉS 
Don Benito 
CENTROS 
    LOCALIDAD 
CEIP CASTRA CAECILIA 
Cáceres 
I.E.S. VIRGEN DE GUADALUPE 
Cáceres 
CEIP SANTIAGO RAMÓN Y CAJAL 
Plasencia 
C.E.I.P. MIRALVALLE 
Plasencia 
C.E.I.P. LAS AMÉRICAS 
Trujillo 
CEIP MOCTEZUMA 
Cáceres 
CEIP DONOSO CORTÉS 
Cáceres 
CEIP EXTREMADURA 
Cáceres 
 
 


Por último,  existe la posibilidad de la escolarización en Centro de Educación Especial. 
Aquellos niños que por sus características personales, aún teniendo TEA,  necesiten un apoyo extenso y generalizado y cuenten con adaptaciones curriculares muy significativas,  serán escolarizados en centros de educación Especial o,  en el caso de los alumnos que aún teniendo esa necesidad de apoyo extenso pueden participar de actividades socializadoras del Centro, serán escolarizados en aulas abiertas que existen en algunos centros ordinarios (escolarización total en ellas). 

Hasta aquí un breve resumen de las posibilidades de escolarización de nuestros niños con TEA. 
Esperamos que os haya resultado de interés y se os hayan disipado algunas dudas que como familia os puedan surgir.