lunes, 22 de septiembre de 2014

¿Cómo está?

Ahora nos toca abordar un mundo especialmente complejo, el de las “emociones". Si ya para cualquiera de nosotros es difícil de desmenuzar y entender este mundo, para un chic@  con TEA resulta especialmente complicado acceder a él …
Comprender las emociones más complejas tanto en nosotros mismos como en   los demás es base fundamental para saber movernos en el mundo social y conseguir una regulación de nuestra propia conducta.

En el mundo de las personas con TEA, parece más sencillo comenzar a abordar las emociones de fuera a dentro. Primero se pretendería que el niño las identificara en el mundo que le rodea, para más adelante pasar a etiquetar sus propias vivencias.

Hemos de empezar reconociendo las emociones básicas para luego poder relacionarlas con situaciones cotidianas, ser capaz de anticiparlas en función de la situación y finalmente vincularlas con vivencias propias .

¿Cuándo y cómo  empezamos?
Para comenzar el aprendizaje de las emociones es necesario que nuestros chicos tengan un nivel mínimo de desarrollo global.
Como anteriormente hemos  comentado comenzaríamos con el reconocimiento y denominación de las  expresiones faciales asociadas a emociones  básica :contento, enfadado ,triste y asustado. El procedimiento que seguimos es el de   clasificación,designación y denominación  que ya explicamos en la entrada de conceptos. Comenzaríamos a trabajarlo con  estímulos  iguales para facilitar la discriminación apoyándonos también en nuestra propia expresión facial o/y signos.






Puede ocurrir que el niñ@ no tenga interés por el material que le presentamos y entonces…es cuando “llamamos” a  Dora, Pocoyo, Pepa Pig




                                                      



                                                      

Una vez que el chic@ tiene controlada la tarea con este material pasaríamos a generalizar el aprendizaje con estímulos diferentes.



Desde nuestra experiencia  os proponemos el siguiente proceso que a nosotros nos funciona, siguiendo este esquema
1º  contento-enfadado (ya que son las más fáciles de discriminar  y de las que el niño suele tener más experiencia)
2º contento – triste
3º enfadado – triste
4º contento – enfadado – triste
5º Y finalmente, introducimos asustado y en  función del niño, a veces es necesario contraponerla una a una o se puede ir haciendo en bloques de tres.

El siguiente paso que nos plantearíamos, una vez que el niño sea capaz de denominar estas cuatro expresiones faciales asociadas a las emociones que nosotros consideramos básicas, sería que el niño comenzara a establecer la relación entre situación y emoción.
Para ello, necesitamos contar con un repertorio de situaciones en las que se reflejen claramente las emociones básicas y las situaciones planteadas sean sencillas y fáciles de entender (a ser posible, que formen parte de la vida cotidiana del niño y no haya demasiados personajes, al menos al principio).
El esquema de trabajo sería
1-     presentar la imagen al niño
2-     preguntarle cómo está el personaje (para facilitar su respuesta le podemos proporcionar opciones visuales, si lo vemos necesario)
3-     Le preguntamos porqué está de este modo… tratando de que nos justifique su respuesta. En este punto, no solemos centrarnos en la estructuración del lenguaje adecuada (lo cual pasa a un segundo plano) sino en que vincule contenidos (por ejemplo, contento…cumpleaños o enfadado…perro pipí) Nosotros, después si podemos proporcionarle el modelo lingüístico adecuado (la mamá está enfadada porque el perro se ha hecho pipí en el suelo)
















En próximas entradas os iremos contando cómo seguir trabajando  el mundo de las emociones .
Seguro que tenéis otras ideas, buenas y nuevas!!!!... CONTÁDNOSLAS!!!!!


Esperamos que sirva de ayuda… FELIZ SEMANA!!!

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